La organización de los Juegos Olímpicos
Estadio de OlimpiaEn los primeros Juegos Olímpicos se realizaba una fiesta local en el santuario de Olimpia en honor a Zeus. Al instaurarse la tregua sagrada las fiestas se hicieron más complejas y requirieron de una mayor administración. Así la dirección técnica de los juegos y la administración económica pasó a manos de la Boulé de Olimpia, también llamado Consejo Olímpico. Esta estaba encargada de elegir a los jueces y podía castigarlos si tenían un mal desempeño, aunque no podía cambiar sus decisiones. La Boulé controlaba también los gastos y los ingresos del tesoro de Zeus.
Los helanódicas
Los helanódicas eran los jueces de los juegos olímpicos, tomaban su cargo con 10 meses de antelación, permanecían en su cargo por una olimpíada, aunque podían ser reelectos. Sus tareas eran seleccionar a los mejores participantes, supervisar los entrenamientos, inspeccionar las instalaciones, dirigían las diferentes pruebas y condecoraban a los ganadores.
Los theócolos
Eran altos sacerdotes que supervisaban los templos, conservaban los altares y organizaban los ritos. Su función era específicamente litúrgica.
Normas y sanciones
Ruinas del estadioSe cree que existían una serie de normas que regulaban los Juegos Olímpicos en la Antigüedad, pero las sanciones que se aplicaban por la violación de estas normas eran aparentemente arbitrarias y no se conoce ningún caso en que se llegara a sancionar a algún atleta con prisión.
No se podía matar al adversario en la lucha a excepción que fuera una de las pruebas como la del pancracio, ni empujarlo en las carreras. Se contaba que Cleómades de Astipalea había matado a su contrincante en la prueba del pugilato y había enloquecido cuando los helanódicas le privaron por ello de la victoria. Se conocen también casos de sobornos que fueron sancionados con fuertes multas.
Los que querían participar debían ser hombres griegos y de condición libre, tenían que hacer el entrenamiento reglamentario en la ciudad de Elis y prestar el juramento ritual. En las olimpiadas más antiguas los participantes usaban un taparrabos hasta que, en el siglo V a. C., pasaron a competir desnudos, con el objeto de impedir la participación femenina encubierta. También se untaban de aceite para competir.
Con respecto a la presencia de mujeres, las casadas o viudas tenían prohibido la asistencia a los juegos. Pausanias indica que las doncellas sí podían asistir, aunque algunos historiadores consideran que esa afirmación es errónea. Como caso particular, la sacerdotisa de Deméter Camime ocupaba un lugar preferente. Por otra parte, se registran victorias de mujeres en las carreras de carros de los juegos, pero esto es debido a que en esa prueba se premiaba al propietario, no al participante.
El desarrollo de los juegos
Un año antes del comienzo de las competiciones, los atletas que aspiraban a participar en ellas debían entrenarse en sus propias polis, un mes antes de las pruebas en Elis (ciudad situada a 50 kilómetros de Olimpia). La condición de griego era indispensable para poder participar, requisito que terminó con la conquista romana. Se supone que la duración de los Juegos era de cinco días y que los diferentes concursos llegaron a ser 23, sin incluir entre ellos los musicales o culturales.
Tampoco hay certeza del orden en que se desarrollaban los concursos, pero partiendo de las hipótesis más lógicas es posible recomponer un programa aproximado de las diversas ceremonias y pruebas atléticas. En las vísperas de los Juegos Olímpicos, jueces, atletas y entrenadores abandonaban Elis y se dirigían a Olimpia ante el altar de Zeus, los atletas, padres, hermanos hacían un juramento que no iban a delinquir en nada contra los Juegos Olímpicos. Los atletas también hacían un juramento manifestando que durante 10 meses sucesivos habían seguido estrictamente las normas del entrenamiento.
El festival olímpico comenzaba con sacrificios rituales en honor de Zeus y de Pélope. Al día siguiente empezaban los eventos competitivos. El primer día se realizaban competiciones para niños: carrera, pugilato y lucha. El segundo día estaba destinado a las carreras de adultos (estadio, diaulo y dólico) y también a la lucha, el pugilato y el pancracio. Estas pruebas continuaban durante el tercer día y, por la tarde, se desarrollaba la carrera con armas. El cuarto día empezaba con la prueba del pentatlón y por la tarde se desarrollaban actividades ecuestres en el hipódromo. En el quinto día tenían lugar las carreras de carros tirados por caballos, que eran el espectáculo olímpico más emocionante. Era la jornada aristocrática por excelencia debido a que se trataba de la prueba más costosa. Como el vencedor era el dueño de la cuadriga o el caballo ganador, podía serlo una mujer. El sexto día era el cierre de los juegos, se realizaba una procesión de acción de gracias, un banquete para los vencedores y la entrega de premios.
Los premios
Los ganadores de las diversas pruebas eran aclamados por el público, que les arrojaba flores y hojas frescas y recibían un premio que consistía en una corona de olivo salvaje. También existía la costumbre de ceñir una cinta de lana en la cabeza del vencedor. Además, en épocas posteriores se otorgaba también al vencedor una hoja de palma.
La ceremonia de entrega de premios se realizaba en la entrada del templo de Zeus. Los heraldos proclamaban el nombre, el lugar de nacimiento, el linaje y la prueba de cada uno de los vencedores. Estos se presentaban con la cinta ceñida a la cabeza y la rama de palma en la mano derecha y el helanódica más antiguo los coronaba con la rama de olivo.
También se permitía que los vencedores pudieran dedicar una estatua con su imagen como conmemoración de su victoria. Por otra parte, los nombres de los vencedores también figuraban en un registro oficial. Al regresar a sus polis los ganadores eran recibidos como héroes; poetas y oradores narraban sus hazañas y en algunas ciudades recibían recompensas monetarias.
El ocaso de los Juegos Olímpicos
A partir del siglo IV a. C. los macedonios participaron también en los juegos olímpicos. Filipo II ganó en la carrera de carros en tres olimpiadas consecutivas. Tras la conquista romana de Grecia, estos también participaron de los juegos.
Se han mencionado múltiples causas que contribuyeron al declive de los juegos, entre ellas las derivadas de la pérdida de la autonomía política de los griegos, el auge del cristianismo, las invasiones de los hérulos, el aumento del profesionalismo que derivaba en mayor brutalidad y corrupción para la obtención de triunfos, un menor prestigio de Olimpia debido a la organización de juegos deportivos alternativos y la influencia de pensadores como los sofistas en la educación griega, además de otros factores socioeconómicos y desastres naturales. Aunque a principios del siglo III la riqueza monumental de Olimpia se hallaba en su plenitud, a mediados de ese mismo siglo tuvo lugar una invasión de los hérulos, y no se conservan registros de vencedores olímpicos de los siguientes ochenta años, por lo que, aunque probablemente los juegos siguieron realizándose con regularidad, no hay certeza de lo que ocurrió en Olimpia durante esos años.
El último ganador de los Juegos Olímpicos conocido fue Varazdat, un príncipe de Armenia, en el 385. Tras la adopción del cristianismo como religión oficial del imperio con el Edicto de Tesalónica (27 de febrero 380), el emperador Teodosio I prohibió los ritos paganos en el año 392. En 395-396 las hordas godas invadieron y saquearon Olimpia y en el 408, Teodosio II y Honorio emperadores de los imperios romanos de occidente y oriente, decretaron la destrucción de los templos y lugares dedicados a dioses paganos. En 426 los templos y otros edificios de Olimpia fueron incendiados.
Excelente información muy importante lo que dice
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